domingo, 24 de julio de 2011
Copa América
Había mucha fe en esta Copa América, la que a mi juicio era infundada. La selección chilena no había enfrentado a rivales de peso como para tener la confianza (o en muchos casos soberbia) que se mostraba antes de cada duelo. En la copa el primer rival fue México, un rival sin mucho oficio y con hombres jóvenes y de poca experiencia. Un triunfo de 2-1 sirvió para dar el primer paso, es cierto, pero sólo demostró lo que nadie quería ver: a esta selección le faltaba, y mucho. No puede ser que se celebre por ganarle por un marcador tan ajustado y con tantas dificultades a una selección de mucho menor envergadura que la nuestra. El segundo peldaño fue Uruguay. Si bien en ese partido fue donde creo que mejor nos vimos, nos faltó lo más importante: los goles. Aunque no nos guste en el jueguito de la pelota mandan los resultados, y un empate a uno no es el mejor de ellos. Ya para cerra la fase de grupos nos tocó contra Perú. Una selección peruana que venía mostrando pinceladas de buen fútbol a ratos, de la mano de un buen estratega como lo es Sergio Markarián. Nuevamente, y como en todo el torneo, salió a relucir lo peor de los chilenos: el exitismo anticipado y la arrogancia ¡No les pudimos hacer un miserable gol! Lo único que salió (y nos ayudó la suerte) fue el autogol en los minutos finales del encuentro. La primera fase finalizó, con lo que no era sorpresa para muchos (y que sinceramente yo no esperaba), con Chile como puntero del grupo C. Nuestro próximo rival sería Venezuela. Es aquí donde se ve resaltada la arrogancia del chileno, esa que no tiene de donde nacer ya que; aunque nos duela a todos, futbolísticamente, no hemos ganado nada. Todavía no se jugaba el partido contra los llaneros y todos estaban preocupados del partido entre paraguayos y brasileños para ver quién sería nuestro "próximo rival". Gran error. La "vino tinto" ganó y dejó a Chile en el camino. No quiero parecer anti-chileno pero no me gusta el funcionamiento ni la actitud de esta selección. Faltan jugadores que realmente sientan la camiseta y que sean lo suficientemente humildes al momento de vestirla, ya que "la roja de todos" no ha ganado nada aún.
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